Guatemala

2002 – 2003

Historia

Te levantas un día en Ciudad de Guatemala y no te parece que estés en el mismo país en cuyos campos te acostaste ayer. Aquí rascacielos y coches, rugiendo entre hectáreas de asfalto y cadenas de comida rápida; allí la terracería trepanada por el clima seco y el polvo en todas las ventanas, los caminos serpeando por la montaña y las mujeres con faldas de volantes coloridos. Parece que la ciudad lleva, como el país, muchísimos años intentando despertar. Ha pasado un suspiro desde que Pedro Alvarado la fundó en 1524, tras un pasado de floreciente cultura maya, que los turistas concentran en Tikal, y cuyo legado son no menos de dos docenas de riquísimas lenguas: chortí, kiché, kaqchikel, garífuna… Guatemala alcanza la independencia a mediados del XIX. Pero, pese a la tecnología que digitaliza hasta las facturas de los colmados más pequeños, no te engañes: despiertas en el país de Latinoamérica donde la riqueza se agolpa en menos manos y donde las diferencias entre los ricos y los pobres son quizá las mayores del continente.

El día a día

Paz y Bien

Vives en un país donde las mujeres preparan cosas: mujeres haciendo tortas, pan, cocinando frijoles o urdiendo telas. Mujeres curando, labrando, metiendo a las gallinas en el corral. Está la comida (en ningún municipio te faltará la tortilla de maíz con frijoles, alimento nacional), pero sobre todo el modo de servírtela, de ofrecértela. Cada comida (también la fruta, como el mango) parece no una creación de la naturaleza, sino la producción propia de las mujeres que todo lo hacen, una más de sus artesanías. El día a día, fuera de la Ciudad Capital, también es moverse de un lado a otro, zarandeados por las distancias. No hay carros para todos en Quezaltepeque ni en Huehuetenango, sino kilómetros y piernas para recorrerlos, si quieres estar cerca del mercado, del hospital, de la parroquia, de la vida.

Situación de los Derechos Humanos

La realidad de tu país es que más de un centenar (puede que incluso centenar y medio) de mujeres son maltratadas en un mismo día. Violencia física, insultos, abandono. Feminicidio. Es la más flagrante conculcación de los derechos humanos en todo el país. El fenómeno llega a asustar tanto (no olvidemos que también es la mujer la que sostiene el ritmo social y económico del país) que se impulsa una Fiscalía de la Mujer. Pero las cifras no dejan de crecer: 9394 en 2008; 49619 en 2016. Y lo peor, según el Procurador de los Derechos Humanos guatemalteco, es esto: “las cifras preocupan, pero lo que más alarma es que existe una lista negra, es decir, mujeres que se quedan calladas y siguen siendo víctimas”.
Paz y Bien
Paz y Bien

Causas

Dicen que la distancia es el olvido. Pero en Guatemala también es el freno al desarrollo. Aproximadamente el 50% de su población es rural y, dentro de ella, el 47% de los hogares tienen como base económica la agricultura. La mayor pobreza está en las áreas rurales y, dentro de estas, afecta especialmente a la población indígena y está asociada a la baja escolaridad. Es el país del campo, pero sin los campesinos. Quienes lo trabajan saben que lo que en cualquier país es un camino de cuatro horas en Guatemala serán ocho. Así, todo queda lejos: la sanidad, la alimentación, el trabajo. Y la situación se ceba, como siempre, con los más vulnerables: Guatemala es el país de Iberoamérica con la mayor prevalencia de desnutrición crónica infantil.

Logros de los movimientos sociales del país

Pese a la inercia y el desánimo, Guatemala es un ave fénix constantemente emergiendo de sus cenizas. Se mueven las mismas mujeres que son maltratadas, agrupándose en redes de autogestión, en cooperativas para la explotación de huertos comunitarios, en escuelas de madres… Se mueven los colectivos de indígenas, el 40% de la población guatemalteca, pero que acumula siglos de olvido político. Se mueven las personas con discapacidad y sus familias, con conquistas solo legales, como el Consejo Nacional (CONADI) y la Ley de Atención para estas personas, a las alturas de 1996. Pero que apuntan a la posibilidad, al cambio, al avance para los olvidados. Y en medio de todo ello, el Nobel en 1992, el reconocimiento público a Rigoberta Menchú, mujer e indígena guatemalteca.

El apoyo de la cooperación andaluza

Paz y Desarrollo

Centroamérica es el área donde más se concentra el trabajo de las ONGD andaluzas. En 2021, según el informe de la CAONGD, 36 de sus entidades socias colaboraban con organizaciones de siete países a través de 150 proyectos. De ellos, una tercera parte en Guatemala, donde estaban presentes 20 ONGD de esta plataforma. Se apoya sobre todo el empoderamiento, la toma de decisiones, la educación, la autogestión a través de la sanidad y el trabajo digno. Como en otros países, en los últimos tres años se han atendido las consecuencias sociales y económicas de la pandemia del COVID-19. En el trabajo de las ONGD muchas veces se aprovecha en otros países su experiencia específica en Andalucía: es el caso de Paz y Bien y su labor por las personas con discapacidad.